CÓRCEGA

4 Dic

montañasDesde siempre a mí me ha gustado mucho viajar y hacer nuevas experiencias que te pueden enriquecerte interiormente ademàs  de dejarte con muchos recuerdos especiales. Una de estas es la ruta por Córcega que hice hace dos años con mis amigos scout en Verano. Partimos el cuatro de agosto desde el centro de la isla y empezamos un largo recorrido dividido en etapas en el que tuvimos la ocasiòn de conocerla  mejor. Su naturaleza salvaje nos ofreciò paisajes  preciosos en el medio de los valles, desde las montañas arboladas hasta los lagos de las llanuras que nos encantaron . Cada dìa hacìamos màs o menos veinte kilòmetros y cada vez tenìamos que buscarnos un alojamiento y comida en los pocos sitios que encontrabamos a lo largo de nuestro camino. La mayorìa de las veces dormimos en tienda, en campamentos improvisados situados al rededor de los pueblos y, en los casos mejores, en casas en las cuales estábamos gentilmente hospedados por la gente del lugar. De no menor belleza fueron las tardes en las que podìamos mirar (también por horas) el preciosìsimo cielo corso poco afectado por la contaminaciòn luminosa y riquìsimo de estrellas fugaces mientras estábamos al rededor del hogar que nos hacìa concluir nuestras jornadas de la manera mejor.   cieloSin embargo, en nuestra ruta no nos faltaron tambièn algunos problemas de nivel organizativo: los horarios de despertar siempre muy temprano, los largos trayectos que recorrìamos y las dificultades  para encontrar comida y agua  durante nuestra excursiòn hicieron algunos dìas bastante pesados y alguien a veces se ponía demasiado nervioso y cerrado. El problema màs grande que tuvimos tenía que ver sobre todo con la higiene:  Muy raramente encontrábamos sitios en los cuales podìamos ducharnos y estábamos obligados a lavarnos en fuentes de agua naturales de mala manera (cuando tenìamos suerte de encontrarlas). Una vez, un perro ovejero, sientiendo nuestro olor mientras pasábamos al rededor de él, empezò seguirnos por kilòmetros (probablemente confundiéndonos con un rebaño de  ovejas) y despuès su dueño, acabando por descubrir el malentendido, se enfadò mucho con nosotros. Al final, sin embargo, después muchas aventuras y no obstante las tantas fatigas que tuvimos que afrontar, con el alivio de todo el mundo conseguimos alcazar nuestra ùltima etapa en Ile Rousse: una pequeña ciudad situada en la Córcega del oeste alrededor del Mar Mediterraneo.

puestoAquì, después diez dìas de fatigoso camino, pudimos finalmente  relajarnos en la playa ademàs de gozar de vistas maravillosas tìpicas de las costas corsas. Esta fue mi ùltima y una de las màs inolvidables experiencias que hice con mi grupo de escultismo que, ademàs que haberme dejado muchìsima satisfacciòn personal, me ha enseñado a adaptarme màs fàcilmente a las nuevas situaciones que se puedan presentar volviendome màs autònomo y responsable.

Gianluca Calella

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