Descubriendo Galicia

31 May

Cuando conocí a Lucía, de Galicia conocía solo dos cosas: que el faro de Hércules funcionaba desde hace 2000 años y que “su” Galicia era un precioso rincón de España y no la región montañosa entre Polonia y Ucrania con el mismo nombre.

Como muchos antes que yo, mi primer impacto con la cultura gallega fue con su comida: todavía aturdido por un vuelo demasiado agitado para mi gusto, ella me llevó a un restaurante (“Fogar” como los llaman aquí) en frente a mi primer plato de pulpo á feria y pimientos de padrón: fue amor a primera vista: por ella claramente… Y también con Galicia.

En estos dos años que llevo viviendo aquí he intentado recorrer lo más posible mi casa adoptiva para conocerla más. Claro que mi opinión será siempre la de un extranjero, pero no puedo negar la fascinación con la cual esta tierra me ha encantado. El paisaje precioso: verde y salvaje es la primera cosa que te atrae (y que, en los años, ha atraído a escritores y poetas mucho mejores que yo) es como si detrás de cada colina y ría te estuviese esperando una nueva aventura, entre piratas de la Costa da Morte y tesoros de los castros.

El verdadero tesoro, sin embargo, son sus habitantes, un pueblo orgulloso de sus raíces, su lengua y sus costumbres sin ser suspicaz de los demás; qué bien resume su forma particular de discreto optimismo el lema no oficial del “¡Maloserá!”.

Sin embargo el primer lema local que he aprendido aquí es “¡Se chove, que chova!” es obvio el por qué. Otra cosa que me gusta mucho de Galicia es su variedad: desde las silentes cumbres de los Tres Obispos a las olas rugientes del Atlántico parece haber dos mundos separados y en cambio son menos de dos horas de coche. Esta variedad estas en la mismísimas calles: Santiago, majestuosa y sagrada de día, se viste al atardecer de mil colores y sonidos gracias a la música y al ritmo de sus miles de locales: cada rincón es un descubrimiento, cada día una nueva aventura ¿Cuál será la de mañana?

Ahora la cosa que me extraña un poco es hablar de Galicia con mis amigos en Italia o en otros lugares de Europa: no siendo una región muy conocida en el extranjero, algunas veces me preguntan cosas verdaderamente raras: “¿Hay Internet ahí? ¿Y los hospitales? ¿Hay algo más que el Camino de Santiago?”. Todo esto un poco me divierte y un poco me hace gracia porque yo mismo hacía lo mismo no mucho tiempo atrás.

Jois Lelli

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: