El dolor del parto

31 May

Uno de los dolores más temidos en el mundo es el dolor del parto. Como es un dolor desconocido por la mayoría de las personas y también muy particular, surgen grandes fantasías y mitos sobre este dolor.

Sin embargo, es seguro que el dolor del parto puede ser  muy fuerte. Pero esto va depender de varios factores externos e internos de la mujer, como el estado emocional de la mujer, el ambiente externo, las personas que están involucradas en el momento del parto, la autoconfianza de la mujer en su capacidad de parir y las intervenciones hechas en el parto de esta mujer.

El equilibrio emocional es de gran importancia en la percepción del dolor. Cuanto más segura esta mujer está de su capacidad de parir  y de la naturalidad con la que percibe el parto, menos será la percepción de dolor. Pues el parto es 99% emocional y cuanto más la mujer esté entregada en este momento, más sencillo será el curso del parto.

Otro factor muy importante para el buen desarrollo del parto es el ambiente externo. El ambiente debe ser silencioso, sin ruidos y murmullos. Las personas presentes en el ambiente del parto no deben de forma alguna estar hablando de asuntos aleatorios y tampoco hablar de forma ruidosa. El ambiente debe también ser suficientemente cálido para la llegada del niño que está a una temperatura de 37º dentro de la barriga de la madre. Si él sale a una temperatura muy baja tiene riesgo de sufrir hipotermia. Y no podemos olvidarnos de la iluminación del ambiente que debe ser lo más oscuro posible, dado que la luminosidad puede despertar a  la mujer de su estado de trance, lo que a su vez puede provocar el aumento de la percepción de dolor.

Las personas involucradas en la escena del parto también son de gran relevancia para la percepción de dolor de la mujer. Si el marido o la madre de la mujer o cualquier otra persona que esté a su lado tiene miedo, inseguridad, habla a todo tiempo, o critica a la parturienta, muy probablemente que no pasará una buena energía a la mujer, que se pondrá más nerviosa e insegura de modo que aumentará su percepción de dolor.

Por fin, las intervenciones hechas en la parturienta igualmente pueden aumentar la sensación de dolor. Sin contar que muchas de estas intervenciones además de ser muy dolorosas, son totalmente prescindibles  para el parto, como la episiotomía por ejemplo. La biblioteca Cochrane hizo varios estudios (http://pregnancy.cochrane.org/our-reviews) comprobando  como estas intervenciones son más perjudiciales que beneficiosas.

De este modo, dolor no es sinónimo de sufrimiento. Y cuanto más se respeta el protagonismo femenino y el cuerpo de la mujer, más sencillo es el parto y menos dolor tiene. Y el dolor de una mujer nunca será igual al de otra, entonces nada de comparaciones, pues cada mujer es única y cada parto es único. No tengas miedo! Las mujeres están hechas para parir, así como los bebés están hechos para nacer.

Aline

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